Box, box: programar con IA no te da permiso para dejar de pensar
Llevo unas semanas dándole vueltas al ritmo al que estamos desarrollando software desde que herramientas como GitHub Copilot, Claude Code y compañía se han sentado con nosotros en la mesa. Y sí, aceleran. A estas alturas negarlo sería como discutir que el fuego quema o que una daily mal llevada puede durar más que una migración de SharePoint.
Pero también me está quedando cada vez más claro que esa aceleración tiene trampa. La IA te ayuda a escribir código más rápido, sí, pero también puede empujarte a una especie de desconexión peligrosa: empiezas a aceptar cambios que “parecen bien”, confías en que lo que ha generado hace lo que crees que hace, y cuando quieres darte cuenta estás conduciendo un coche a toda velocidad sin tener realmente las manos en el volante.



